martes, 13 de octubre de 2015

frase ..se que debo olvidarte





Siempre quise viajar en este hermoso tren que unía las principales capitales europeas...ese estilo tan lujoso y exquisito, no podía perdérmelo...sentía que sería toda una aventura inimaginable de glamour...
Había sacado los pasajes pensando en el recorrido que haría desde París hasta Constantinopla en plena época de 1833 hacia solo meses que estaba en circulación. Sus pasajeros incluían desde millonarios burgueses hasta miembros de la aristocracia. Era diciembre y nevaba nos sentíamos tan felices.
Cuando el tren se detuvo frente a George y frente, a mi sentí que no podíamos decir, una sola palabra, era solo para admirar. Su interior era de madera de cedro negro algunas de las paredes sobre todo las del comedor, tenían los vidrios biselados, y todos sus herrajes de bronce y oro de lo más caro del mercado. George y yo teníamos un cuarto con un gran ventanal que podíamos ver todo el recorrido...Lo único que no encuadraba era...El...mi esposo...yo tenía apenas veinticuatro años, cuanto que Él ya estaba entrando casi en sus cuarenta y ocho años, sentía que era demasiado para mí, pero, mi padre así lo había dispuesto.
George era uno de los banqueros más importantes de París era gran amigo de mi padre, y como verán no pude elegir con quien casarme en fin, mandato familiares. Pero para mí era todo un martirio, hubiese querido amarlo...tenía mucha complacencia, conmigo...todo lo que yo le pidiera, siempre estaba dispuesto a darme, vivíamos en una gran mansión a las afueras de París, con mayordomía, chófer y todo aquello que el dinero puede comprar. Pero ahora estábamos allí los dos en el Expreso del Oriente...
Llego la hora de la merienda, nos llamaron para concurrir al comedor y allí fuimos...se darán cuenta que por mi juventud a su lado era la mirada de todos al paso y eso, lo ponía feliz...y a mí me enfurecía, porque sentía que solo era algo más de su propia colección, y además, me olvide de decir... era coleccionista de arte. Nos mostraron la mesa que nos correspondía durante el viaje que decir...su mantel color borrabino con destellos dorados y con los utensilios en plata con platos de porcelana y diseños muy estilo árabe que entonaban con la suave música de violines...en medio del silencio de los dos, irrumpe Laurens un amigo de la familia que se presentó con su hijo Natán.
¡Que veían mis ojos y los de Él, no se solo sé que ambos quedamos sorprendidos...jamás lo había visto a pesar de conocer a su padre...después de hablar un rato acordaron que cenaríamos todos juntos ,porque ambos viajaban solos.
La verdad quede inquieta por la cena busque en mi equipaje el mejor de los vestidos y joyas que George me había regalado, elegí un vestido azul Francia con un escote redondo bastante amplio que lo cubría un leve tul de plumeti negro, mis aros eran de diamantes engarzados en oro y mi pulsera hacia juego , y por supuesto en mi mano la sortija de bodas... Llego el momento y cuando estábamos allí, padre e hijo estaban sentados esperando nuestra llegada, me senté frente a Natán...y como siempre mi esposo y su amigo comenzaron hablar de bancos cosa que a mí, no me importaba...le pregunte al muchacho sobre el expreso y comenzamos a charlar como si siempre lo hubiera visto.
Nuestras almas parecían conocerse desde siempre...que bello en un momento sentí como su pierna se arrimaba a las mías por debajo de la mesa...pensé... es una casualidad...pero cuando lo mire supe que no. ¿Hay que estaba pasando?...me pregunte a mí misma...Pero al mismo instante mi esposo, puso su mano sobre mis piernas...jamás había hecho una cosa de esas, y comenzó a seducirme...quede paralizada frente ambos...mis sentimientos se mezclaron como nunca y George estaba dispuesto a seguir. Escondido de su amigo me acariciaba por arriba de mi vestido, luego tomo mi mano y la puso sobre su rodilla no entendía que estaba pasando, solo sé que el hombre que creía muerto junto a mí, me hizo vivir la noche más pasional desde que nos habíamos casado...descubrí que le gustaba, seducirme y que nunca se había animado porque los tabúes de la época no lo permitían...pero a partir de ahí George y yo descubrimos las mil formas y una mas de amarnos y la rutina jamás volvió a parecer en nuestras vidas, a pesar de nuestros nueve hijos seguimos amándonos como aquella noche lo hicimos en el EXPRESO DEL ORIENTE


Expreso del oriente


Alma Romero