jueves, 17 de septiembre de 2015

Los niños aprenden lo que viven





Si los niños conviven con las críticas,
aprenden a condenar.

Si los niños conviven con la hostilidad,
aprenden a pelear.

Si los niños conviven con el miedo,
 aprenden a ser cobardes.

 Si los niños conviven con la compasión,
aprenden a compadecerse de sí mismos.

Si los niños conviven con el ridículo,
 aprenden a ser tímidos.

Si los niños conviven con los celos,
aprenden lo que es la envidia.

Si los niños conviven con la vergüenza,
aprenden a sentirse culpables.

Si los niños conviven con la tolerancia,
 aprenden a ser pacientes.

 Si los niños conviven con el estímulo,
aprenden a estar seguros de sí.

 Si los niños conviven con el elogio,
 aprenden a apreciar.

  Si los niños conviven con la aprobación,
aprenden a gustarse a sí mismos.

 Sí los niños conviven con la aceptación,
aprenden a encontrar amor en el mundo.

 Si los niños conviven con el reconocimiento,
aprenden a tener un objetivo.

Si los niños conviven con la generosidad,
aprenden a ser generosos.

Si los niños conviven con la sinceridad y el equilibrio,
aprenden lo que son la verdad y la justicia.

Si los niños conviven con la seguridad,
aprenden a tener fe en sí mismos y en quienes los rodean.

 Si los niños conviven con la amistad, aprenden que el mundo es un bello lugar donde vivir.
Si los niños conviven con la serenidad,

aprenden a tener paz mental.
 ¿Con qué están conviviendo tus hijos?


Dorothy L. Nolte