domingo, 26 de julio de 2015

Morir de amor









¿MORIR DE AMOR? 
          Un muchacho cuyo rostro mostraba extremadas ingenuidad y angustia entró en la comisaría de policía.
          —¿Qué puedo hacer por ti? —el agente que se hallaba de servicio le preguntó, educado y atento.
          El muchacho conteniendo a duras penas las lágrimas que engordaban el interior de sus cándidos ojos confesó el motivo de su aflicción:
          —Salí con una chica el sábado pasado. O sea que, como hoy es sábado otra vez,    ha transcurrido una semana ya. Lo pasamos de película juntos. Guay, guay. Nos besamos, nos tocamos, nos hicimos más cosas… —aquí el jovencito se sonrojo notoriamente.
          —Vale, vale —le cortó el funcionario empezando a impacientarse—. Ve al grano, chico.
          —Pues que esa chica, Tina se llama, me dijo que se moría de amor por mí, y no he vuelto a saber de ella por lo que me temo que le ha ocurrido eso: que se ha muerto. Y querría que ustedes averiguasen si ha sido así.
           El policía sintió ganas de pegarle una hostia por todo el tiempo que le había hecho perder. Pero le pudo la benevolencia, y lo que hizo fue sacar de un cajón un chupa-chups, dárselo al muchacho y decirle categórico:
          —Olvídala. A esa chica la han enterado ya. Adiós.


Autor Andrés Fornells