jueves, 16 de julio de 2015

La distancia no lograna separarnos(Separarse no significa dejar de amar)







Separarse no significa dejar de amar

Ulay y Marina Abramovic son dos artistas búlgaros que se conocieron a mediados de la década de los setenta. Juntos compartieron una bonita historia de amor que los llevó a recorrer el mundo en una vieja furgoneta en la que incluso llegaron a vivir durante algunos años.
Ulay y Marina Abramovic
Sin embargo las cosas no fueron como ambos habían soñado y durante un viaje a China a finales de los años ochenta decidieron que había llegado el momento de separarse.
Desde aquel momento Marina y Ulay nunca más volvieron a verse. Ulay regresó a Bulgaria y Marina continuó con su carrera artística en solitario. Los años pasaron y de Ulay nunca más se supo pero Marina llegó a ser una artista muy conocida presentando exposiciones en algunas de las galerías de arte y museos más importantes del mundo. Ella es una artista de la variedad que se conoce como performance en la que el valor fundamental de la obra descansa en la improvisación y la capacidad de sorprender e interactuar con la audiencia. Una de las cosas que frecuentemente hace en sus exposiciones es sentarse frente a una silla vacía  dando la ocasión a que todos los asistentes que lo deseen ocupen dicha silla durante un minuto. A lo largo de ese tiempo artista y espectador cruzan sus miradas y emociones en total y absoluto silencio.
Marina Abramovic MoMa 2010
En el año 2010 siendo ya Marina una artista reconocida a nivel internacional se organiza una exposición en el museo de Arte Moderno de Nueva York ( MoMa) en reconocimiento a toda su carrera. En esta exposición se hace un recorrido a toda su vida artística y se incluyen recreaciones de todas sus obras incluyendo las primeras que hizo con Ulay e incluso se lleva a la exposición una furgoneta idéntica a la que ellos usaron como vivienda durante algunos años.
Marina Abramovic Moma
Marina, tal y como hace en todas sus exposiciones, se sienta frente a una silla vacía y deja que su público vaya ocupando alternativamente dicho lugar. Lo que ella no sabe es que ese día entre su público se encuentra alguien muy especial. Su gran amor del pasado, Ulay, al que hace 23 años que no ve, ha acudido a la exposición y se sentará en esa silla.